De hecho, muchas de las experiencias exitosas en Internet provienen de ideas innovadoras de jóvenes, quienes pasaron a “la acción” con el desarrollo de sus emprendimientos. La economía digital con sus nuevos paradigmas, sumada al valor del conocimiento y las ideas, abre posibilidades de desarrollo empresarial con perspectivas de rápido crecimiento e inversiones razonables, muchas veces significativamente menores a las de otros sectores. Para este fin, es importante identificar dos grandes categorías: los Negocios en Internet, aquellos cuya ejecución y desarrollo se dán en el ámbito de la Red. (Venta de hosting; acceso; dominios, publicidad en portales, etc). Por otro lado están los Negocios con Internet. Cuando la web apoya la comercialización de los productos de una empresa. Incluye desde mecanismos de comunicación y canalización de ventas, hasta operaciones de Comercio Electrónico. En ambos casos destaca un componente fundamental, la importancia de las ideas mediante la presentación de un contenido valioso para las “ciber-audiencias”. Un emprendedor puede cometer el error de enfatizar excesivamente en la programación de un sitio web, descuidando el contenido. Sin éste último, la mejor tecnología tiene poca efectividad. El desarrollo del contenido es un trabajo del ingenio humano, y constituye un factor de primer orden que puede potenciarse con la tecnología, más no ser sustituido por ella. Para este propósito, es necesario conocer bien las características del negocio, mercado y objetivos de la empresa, con el fin de adaptarlas al medio (Internet) y obtener los mejores resultados, al satisfacer efectivamente una necesidad de los clientes. Los jóvenes de hoy son una generación formada bajo la influencia de Internet, con alta sensibilización hacia el mundo de la Red. Esta situación fomenta que tengan un alto potencial emprendedor como generadores y desarrolladores de negocios en Internet. Alfredo Sánchez Director Negociopyme |
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